Artículo de opinión publicado por el Dr. Alberto Giniger, en la Revista Argentina de Cardiología. Vol 75 Nº 4 / Julio - Agosto 2007.

INTRODUCCIÓN
La fibrilación auricular representa una alteración caótica del ritmo cardíaco que el paciente no siempre detecta; en algunas ocasiones la nota en el momento de comenzar la arritmia. Instalada en un corazón enfermo, tiene mal pronóstico a largo plazo; en el corazón sano, sin embargo, el pronóstico es distinto.
La literatura de habla hispana no contiene un término que exprese la forma más frecuente y benigna de presentación de la fibrilación auricular. Tampoco la anglosajona, que la menciona como lone atrial fibrillation (LAF). El término lone se traduce como solitaria o escasa y nos referimos a la fibrilación auricular recurrente benigna del adulto (FARBA), que se puede definir como aquella que se presenta en pacientes de edad mediana, sin patología cardíaca demostrable ni enfermedades sistémicas que generen otros riesgos, como hipertensión arterial, diabetes, patologías hematológicas, renales y otras.
No es suficiente mencionarla como paroxística o permanente en un intento de determinar la forma de presentación de la arritmia. La identificación con mayor precisión de esta entidad acerca más al criterio real de manejo inicial de la arritmia. Evidentemente, esta aproximación requiere por parte del médico un conocimiento más profundo del que la padece.
Es importante señalar que los episodios de FA en personas sanas y sin cardiopatía son enormemente frecuentes, si consideramos los episodios cortos, de escasos segundos de duración. Prácticamente la mayoría de la población ha presentado algún breve momento de FA, por lo que resulta necesario enfrentar el problema desde otra perspectiva.
Se hace indispensable establecer si el episodio revierte rápidamente, se torna persistente, es decir que se debe intervenir para revertirlo, o si es recurrente…
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