se han presentado una serie de evidencias epidemiológicas, clínicas y fisiopatológicas que establecen claramente que la presencia en sangre de concentraciones anormalmente altas de partículas cargadas de triglicéridos, vistas sobre todo en pacientes con resistencia a la insulina, son un factor etiopatogénico clave en el proceso patológico que lleva a desarrollar ateroesclerosis y eventos
cardiovasculares, primero por su acción directa sobre el endotelio y la pared vascular y segundo por ser los triglicéridos elevados un factor metabólico importante para el desarrollo de la tríada lipídica
que se observa en el paciente insulinorresistente (hipertrigliceridemia, HDL bajo, aumento de la proporción de LDL pequeñas y densas).