Día Mundial Sin Tabaco

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), se estima que el consumo de tabaco es responsable de la muerte de más de 8 millones de personas cada año. De estas muertes, alrededor de 7 millones se deben al consumo directo de tabaco, y aproximadamente 1,2 millones se deben a la exposición al humo de tabaco ajeno. El tabaco, además de la muerte, puede causar una amplia gama de enfermedades y discapacidades: enfermedades cardiovasculares, enfermedades respiratorias crónicas y cáncer, entre otras.

Concretamente al corazón, el cigarrillo puede afectarlo negativamente de varias maneras.
En primer lugar, el humo del cigarrillo contiene sustancias químicas que pueden provocar inflamación, estrechamiento y endurecimiento de las arterias, lo que aumenta el riesgo de enfermedades cardiovasculares, como la enfermedad coronaria, la enfermedad cerebrovascular y la enfermedad arterial periférica.

En segundo lugar, fumar puede aumentar la frecuencia cardíaca y la presión arterial, lo que puede poner una carga adicional en el corazón y en los vasos sanguíneos. Además, el monóxido de carbono presente en el humo del cigarrillo reduce la capacidad de la sangre para transportar oxígeno, lo que puede afectar la capacidad del corazón para funcionar adecuadamente.Por último, el cigarrillo también puede aumentar el riesgo de formación de coágulos sanguíneos, lo que puede aumentar el riesgo de un ataque cardíaco o un accidente cerebrovascular.

Cuando una mujer embarazada fuma o está expuesta al humo de tabaco, las sustancias químicas tóxicas del humo, como el monóxido de carbono, la nicotina y el alquitrán, pueden atravesar la placenta y afectar el crecimiento y desarrollo del feto. Así, el humo de tabaco en el feto puede producir bajo peso al nacer, parto prematuro, defectos congénitos y muerte fetal. Además, los bebés que nacen de madres que fuman o están expuestas al humo de tabaco tienen un mayor riesgo de sufrir problemas respiratorios, como el síndrome de muerte súbita del lactante (SMSL), y tienen más probabilidades de desarrollar asma y otros problemas de salud a lo largo de su vida.

Los cigarrillos electrónicos, también conocidos como vapeadores, no son inofensivos y también pueden tener efectos negativos en la salud cardiovascular dado que contienen sustancias químicas que pueden ser perjudiciales para el corazón y los vasos sanguíneos. Además, los líquidos utilizados en los cigarrillos electrónicos a menudo contienen nicotina.

La mayoría de las enfermedades y muertes relacionadas con el tabaco son prevenibles. Dejar de fumar y evitar el humo de tabaco ajeno son medidas efectivas para reducir el riesgo de enfermedades cardiovasculares y muerte relacionadas con el tabaco.

¡A promover entornos libres de humo!

Dra. María Alejandra Ibáñez
Especialista en Cardiología. Colombia.
Fellow Sociedad Sudamericana de Cardiología.